Reflexiones de José Flores «Asambleas y Congresos a la Búlgara o Liberales»

Reflexiones de José Flores «Asambleas y Congresos a la Búlgara o Liberales»

Reflexiones de José Flores «Asambleas y Congresos a la Búlgara o Liberales»

José Flores, Ciudadanos Galicia, adherido al grupo de Renovadores Cs

Nací liberal.

Es un descubrimiento tardío, a mis 57 años.

Toda la vida luchando contra los molinos de viento, abrazando distintas ideologías y movimientos sociales y políticos, para acabar descubriendo la ideología más revolucionaria, atrayente y vanguardista de la historia de la humanidad, el liberalismo.

Como muy bien decía Ortega y Gasset, el liberalismo es una actitud ante la vida, basada en la tolerancia y el respeto, en una voluntad de coexistir con el otro, con los otros, y en una defensa de la libertad como valor supremo.
Un partido liberal debe defender la libertad de pensamiento individual, la diversidad de opiniones, así como promover la búsqueda y retención del talento entre sus afiliados y simpatizantes. Debe favorecer canales de participación transparentes y dinámicos y debe de llegar a la sociedad el mensaje de que funcionamos dentro como pedimos y exigimos fuera.

Debemos ser un partido con vocación de mayorías, donde la diversidad debe enriquecernos y no dividirnos, un partido que sume y atraiga, no uno que expulse. El pensamiento único y dogmático sólo lleva a la extinción.
Cuando me embarqué en esta aventura, hace ya 6 años, nunca pensé que los mayores enemigos para llevar adelante estos planteamientos liberales los iba a encontrar en el interior de mi propio partido.

Me han pedido que en este contexto cuente mi experiencia como compromisario en la V Asamblea General de Ciudadanos, celebrada en marzo del 2020, para la cual fui elegido por mis compañeros, bajo la lista de Cs Eres Tu.
Como liberal, entiendo que la celebración de una Asamblea debe de ser un punto de encuentro para debatir, intercambiar opiniones y definir, en un ambiente abierto, participativo y transparente, estrategias y marcos de actuación que definan el funcionamiento futuro de un partido.

Que la redacción de los documentos de las ponencias de la Asamblea de marzo la realizaran los responsables de la mayor debacle de un partido político desde los tiempos de UCD no es lógico ni ayuda a construir un nuevo proyecto. Una gestora continuista donde resulta increíble que la formen los que han sido parte del problema y ahora se arrogan la capacidad de ser parte de la solución. Nula autocritica de los dirigentes por el desastre electoral , los mismos cuadros en los mismos puestos con los mismos defectos. Estos precedentes no auguraban nada bueno.

  • El que un elevado número de compromisarios, los pertenecientes al Consejo General, no hubieran sido elegidos democráticamente tampoco aportaba una plena calidad democrática al proceso.
  • El que los candidatos al Comité Ejecutivo sólo tuvieran que especificar quien habría de ostentar la presidencia del Comité Ejecutivo y la Secretaría General y no se obligara, por ejemplo, a especificar quien ocuparía cargos fundamentales para el óptimo funcionamiento interno del partido, como la Secretaría de Organización, limitaban mucho nuestra capacidad de elección.
  • El que la Comisión Congresual eligiera discrecionalmente cuales enmiendas debían ser votadas y tan sólo se dieran 2 días a los afiliados para leer, algo imposible en la práctica, y votar qué enmiendas podían ser recuperadas entre las miles rechazadas impidió un verdadero debate , y fueron aprobadas por mi Agrupación una enmienda encaminada a que todos los cargos y candidatos del partido, independientemente del número de afiliados de la Agrupación, fueran elegidos directamente por los militantes. Otra enmienda, en el área de estrategia, iba encaminada a luchar por el establecimiento de listas abiertas o cerradas desbloqueadas en las convocatorias electorales. Ambas enmiendas, a pesar de su relevancia, no fueron tenidas en consideración para su votación, aceptando otras enmiendas menos relevantes, meramente estéticas y de escaso peso político.

La Asamblea, telemática por motivo de la pandemia, fue un paseo militar del sector oficialista, sin posibilidad de debate ni de intercambio de opiniones, dónde no es que tan siquiera fueran tenidas en consideración alguna de las propuestas relevantes presentadas por militantes ajenos al Aparato, sino que se evitó el debate, el intercambio de opiniones y la pluralidad, básica en un proyecto liberal, fue sustituida por un pensamiento único, sino estás conmigo estás contra mí, muy alejado de los principios liberales.

Los Estatutos aprobados siguieron esa línea. Unos Estatutos en el que el término afiliado se utiliza en el régimen disciplinario para limitar la libertad de expresión y el derecho a la discrepancia y que, a pesar de citar al afiliado en numerosas ocasiones, limita considerablemente su poder en la toma de decisiones en el partido. Todo para el afiliado pero sin el afiliado, Despotismo Ilustrado del siglo XXI.
Este modelo absolutista, aprobado, no nos olvidemos, por la mayoría de los militantes, hace que al igual que la toma de decisiones se centren en la cúspide de la pirámide, por lógica, también se debería de centrar en la cúspide de la pirámide la asunción de responsabilidades en caso de no obtener los resultados esperados.

Y como nos recuerda a menudo Ángela Merkel, «los Presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano y que, por eso, buscan ser elegidos para gobernar con el propósito de corregirlos. Culpar a los predecesores en una salida fácil y mediocre».
Pero me da a mí que en este aspecto nuestros dirigentes son más latinos que centroeuropeos o nórdicos.

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