Renovadores Cs exige la dimisión de Carrizosa y reclama un cambio de estrategia a Arrimadas

Renovadores Cs exige la dimisión de Carrizosa y reclama un cambio de estrategia a Arrimadas

Renovadores Cs exige la dimisión de Carrizosa y reclama un cambio de estrategia a Arrimadas

Los críticos se muestran «decepcionados» por las explicaciones de la presidenta, a la que ven «alejada de la realidad»

JULIO HURTADO lavanguardia.com

Renovadores Cs ha celebrado esta mañana una rueda de prensa en la que ha exigido la dimisión de Carlos Carrizosa como líder de la formación en Catalunya tras su fracaso en las pasadas elecciones y ha reclamado a Inés Arrimadas un cambio en la estrategia política para «reorientar» el rumbo del partido, ya que, de no «sacarlo de la deriva» que ha llevado «en los últimos años», han asegurado, puede llevarlo a su desaparición.

Antonio Espinosa, diputado en el Parlament en la legislatura pasada, ha expuesto las ideas principales de este grupo, integrado por otros tres exdiputados y varios cargos del partido en ayuntamientos, para hacer frente a la situación crítica que atraviesa el Cs después de haber perdido 30 escaños y casi un millón de votos respecto a las últimas autonómicas.

Espinosa ha asegurado que Renovadores Cs ha esperado a que acabara la campaña y a conocer el resultado de las elecciones para dar un paso al frente y presentar sus reivindicaciones sin que se pueda acusar a este grupo de militantes -que, ha subrayado, no constituye una corriente- de «deslealtad». Una vez consumada la «debacle» del 14-F, los críticos consideran  que la reacción de la dirección del partido, con Inés Arrimadas al frente, ha sido «decepcionante» y está «alejada de la realidad».

En las explicaciones que dio ayer la presidenta de Cs sobre las causas de los resultados electorales «lamentablemente no había análisis», ha asegurado Espinosa, que ha acusado a Arrimadas de «enrocarse» diciendo que el partido es «más fuerte» y «más necesario que nunca», sin reconocer como autocrítica nada más que el no haber sabido «motivar» al electorado. «No es cierto», ha insistido Espinosa, para quien ese diagnóstico supone «confundir las causas con los efectos».

Entre las razones que hay tras los malos resultado de Cs, Espinosa ha citado las que se recogen en el manifiesto presentado el lunes por Renovadores Cs, que señalan a Arrimadas como la responsable del «cúmulo de desaciertos» y la «campaña fallida» que han precipitado la caída de Cs, por lo que, además de la dimisión de Carrizosa, que «no ha conectado con la sociedad», ha planteado también la del vicesecretario primero del comité permanente, Carlos Cuadrado, que fue el encargado de dirigir la campaña electoral.

Pero más allá de que el número dos del partido a escala estatal y el líder en Catalunya deban renunciar a sus cargos -«hay ceses que no se deberían ni pedir después de lo que ha pasado», ha asegurado Espinosa-, el partido debe emprender una reflexión sobre su «modelo» y  su «estructura organizativa», por lo que ha reclamado a la cúpula que se abra a la militancia y atienda las  voces que llegan de abajo.

«Inés Arrimadas tiene una imagen falsa porque las personas que la rodean distorsionan la realidad», ha asegurado Espinosa, que se ha declarado «en shock» después de haber escuchado a la líder del partido asegurar que se había hecho «lo correcto».

Para Renovadores Cs, el «primer error» fue que Arrimadas dejara el Parlament para ir al Congreso de la mano de Albert Rivera, lo que, a juicio de los críticos, aunque pudo tener una «buena intención» denotaba «falta de confianza» en la capacidad del partido de convertirse en una «auténtica alternativa» a los independentistas. De ahí que los socialistas hayan aprovechado ese «talón de Aquiles» y Salvador Illa haya insistido en campaña en que él no se iría.

En este sentido, los renovadores lamentan que la jefa de la oposición no presentara en su momento una moción de censura a Carles Puigdemont y más tarde a Quim Torra, que aunque no hubieran tenido posibilidades de prosperar, sí que habrían servido para transmitir a la ciudadanía catalana que Cs era «un partido de gobierno». Por ello, creen que se debería haber «aprovechado todo el potencial» que daban los 36 escaños para «mostrar el proyecto de Cs para Catalunya».

Otro de los errores que se han cometido durante estos tres años en los que Cs ha sido la principal fuerza de la oposición,  a juicio de Renovadores Cs, es que no se han sabido «tejer complicidades» ni dentro del Parlament con otras formaciones políticas ni en la sociedad, razón por la cual han reclamado mayor protagonismo para el municipalismo y los concejales del partido, sin los cuales no es posible, aseguran, fidelizar al electorado.

Por todos estos motivos, el grupo reclama mayor democracia interna para no seguir «decepcionando» a los afiliados y en última instancia a los votantes y «recobrar el protagonismo» desde las bases, en un momento en el que, afirman, las bajas en el partido son muy numerosas y alcanzan incluso a cargos electos, por lo que existe una seria amenaza de «desaparición».

En la parte propositiva, Renovadores Cs plantea una «regeneración» que necesariamente tiene que pasar por «cambios en la ejecutiva», en la que hay «puestos medios» que han evidenciado su «incompetencia», y un mayor compromiso con la «transparencia» y la «rendición de cuentas» para poner fin a la «sangría» de afiliados y de votos.

En este punto ha incidido la exdiputada María Valle, que ha subrayado que Cs es «necesario» y no debe «diluirse en otro partido», por lo que ha reclamado «recuperar los orígenes» y los «valores» que llevaron a su fundación en el 2006 atendiendo sobre todo a la militancia: «Un partido sin bases no tiene recorrido», ha defendido Valle, que atribuye a la ejecutiva un «abandono» de los concejales.

«El partido necesita cirugía y no maquillaje, porque si no, al final vamos a necesitar un forense», ha concluido gráficamente Espinosa, que ha exigido primarias «limpias» para escoger al nuevo candidato a la presidencia de la Generalitat y un mayor protagonismo de las agrupaciones locales, que «llevan un año sin convocarse».

Los cauces de relación entre la dirección y las bases, aseguran, «no funcionan» debido a la «estructura rígida» de Cs, que va de «arriba abajo». Este es un «déficit» que se proponen en última instancia cambiar dando de nuevo el protagonismo a la militancia y forzando la convocatoria de un congreso extraordinario. Y por ello se plantean una recogida de firmas si Inés Arrimadas «no toma medidas».

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